domingo, 5 de febrero de 2017

Patatas con tomate y bechamel

Pues sí, hoy tampoco traigo una receta de bizcocho, y es que de vez en cuando también hay que comer (vaya, comer algo que no sea bizcocho, ja, ja).

Esta receta es de las antiguas, de esas que nadie se atreve a poner en blogs o en facebook porque ni es moderna, ni sirve para adelgazar, ni tiene una pinta de las de 1000 "me gusta", pero no me desanimo, porque está muy rica, es fácil de preparar y en invierno me permito unas cuantas calorías de más, que hace mucho frío.

Lo amarillo que se ve por encima es queso rallado vegano, pero es opcional
Ah! se me olvidaba, y es que me he metido en un grupo de facebook llamado Gordivegans sin fronteras,  en el que se trata de subir recetas veganas ricas, aunque estén cargadas de calorías. Es un grupo muy simpático y muy agradecido (por cualquier cosita te dan un montón de "me gusta", bueno, es que se me ocurrió estrenarme con una tarta azul, pero ese es otro tema 😉), y cuanto más "gordi" más les gustan las recetas, así que allá voy:

¾ kg patatas para freir (las mejores son las patatas agrias, que no saben agrias)
300 ml tomate triturado
Aceite para freir
Sal
1 cucharadita de azúcar de abedul
Bechamel

Bechamel clarita:
2 cucharadas de margarina o de aceite
2 cucharadas colmadas de harina integral de espelta
½ l de leche de soja sin azúcar
Nuez moscada
Sal

Pelamos las patatas las lavamos y las cortamos en rodajas finas (lo mejor es con una mandolina). Las salamos un poco y las freimos en abundante aceite. Sacamos y colocamos en una fuente larga para gratinar.

Aparte freimos el tomate con un poquito (sólo un poquito de sal) y el azúcar de abedul (se puede usar azúcar normal, pero yo uso de abedul porque no daña a los dientes), con esto amortiguamos la acidez del tomate.

Mezclamos las patatas con el tomate.

Preparamos una bechamel clarita. Primero tostamos la harina con la margarina o el aceite (a mí me gusta hacer la bechamel con una cebollita muy picadita, que rehogo primero en el aceite a fuego lento hasta que esté transparente, luego añado la harina). Poco a poco vamos echando la leche de soja sin parar de remover para que no se hagan grumos. Si por un casual se formaran los grumos, le metemos la batidora de mano (tipo Minipimer) y santas pascuas. Sazonamos con sal y nuez moscada al gusto. Si nos sale algo espesa, le echamos más leche.

Por último cubrimos las patatas con la bechamel, sin mezclar y metemos unos minutos en el horno a gratinar.

¡A comer, que se enfría!


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