martes, 14 de febrero de 2017

Galletitas de San Valentín

¡¡Feliz días a tod@s!!

Antes que nada quiero que os busquéis un espejo. No, no sigas leyendo, búscate un espejo (¿qué no tienes uno a mano?, pues entonces mírate en el móvil. Ahora sí, verdad?). Mírate a los ojos y dile a esa persona: "eres lo mejor que me ha pasado en mi vida".¿A que ya te quieres un poquito más?

Cuando yo estaba en COU (sí, yo soy de las que fueron a EGB y a COU), en mi clase sólo éramos 8 niñas y 32!! niños (es que habíamos escogido ciencias con dibujo técnico, y parece ser que a las niñas eso del dibujo técnico no les iba mucho. A mí me encantaba y gracias a eso luego pude ganarme la vida cuando me fui a Alemania, pero  eso son otras historias). Bueno, pues este día los niños se daban tortas por regalarnos un clavel rojo (es que la economía en esa edad no da para rosas😊 ), y nosotras más contentas que unas pascuas, ya podéis ir calculando a cuántas flores cupimos cada una, ja, ja. En las clases de al lado era al contrario, muchas niñas y pocos niños. Alguna ventaja tenía que tener el dibujo técnico, no? 

Podéis decir lo que queráis, pero era bonito y romántico recibir flores de algún niño (aunque no fuera el que te gustara, eso era ya pedir peras al olmo).

Hoy soy yo la que regala en San Valentín, y es que el amor va unido al estómago y estas galletitas no es que sean afrodisíacas, pero casi.



Y ya estoy viendo que queréis la recetilla. Mi abuelo decía que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, pero para celebrar que es el día de los enamorados allá va la receta, que nadie tenga pena.

105 gr harina integral de espelta
45 gr margarina
1 puntita de cuchillo de estevia
60 gr azúcar de abedul
6 gr Maizena
1 cucharada de leche vegetal
Esencia de vainilla o de naranja
2 cucharaditas de cacao en polvo
1 pizca de sal
1 cucharadita de Maizena y otra de leche vegetal para unir las masas

Batimos la margarina, la estevia y 40 gr de azúcar de abedul con las varillas manuales hasta obtener una crema suave. Agregamos la Maizena, la leche y la sal sin dejar de batir.

Separamos la masa en dos mitades.

A una mitad le añadimos un poco de esencia de vainilla (o naranja) y 55 gr de harina de espelta. Mezclamos bien y amasamos con las manos.

A la otra mitad le echamos 50 gr de harina de espelta, 2 cucharaditas de cacao y 20 gr de azúcar de abedul. Amasamos igualmente.

Colocamos la masa clara sobre un film de plástico transparente, ponemos otro film encima y estiramos con el rodillo hasta obtener un rectángulo de unos 5-6 mm de grosor.

Repetimos la operación con la masa oscura, pero haciendo el rectángulo mucho más estrecho y más grueso

Retiramos el film superior y pintamos la masa clara con la mezcla de Maizena y leche vegetal. Colocamos con cuidado el rectángulo de masa oscura en el centro del de masa clara, retiramos el film y marcamos el centro longitudinalmente. Doblamos cada uno de los extremos largos hasta el centro. Envolvemos en film y le damos forma de corazón a lo largo, como si fuera un corazón muy muy grueso. Es algo complicadillo, pero con mucho cariño (y habilidad) sale. Lo metemos en la nevera al menos media hora.

Precalentamos el horno a 180°.

Luego cortamos rodajas de corazones de unos 5 mm de grosor,  y las colocamos con cuidado en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, seguramente tendremos que rectificar la forma de corazón sobre la bandeja. Cocemos en el horno unos 15 minutos (¡cuidad de que no se quemen!).

Dejamos enfriar y a disfrutar con la persona amada, empezando por ti mism@.


Se pueden guardar en una lata o un recipiente hermético durante varias semanas (lo cual sería mala señal 😉).

Y ahora vuelve a mirarte en el espejo con una galleta en la boca 😋

Sugerencia En vez de hacer corazones (que es más complicado), se pueden hacer espirales, basta con hacer las dos placas de masa del mismo tamaño, colocarlas una encima de la otra y enrollar. El resto es igual.

 


2 comentarios :

  1. Mi querida Rocío,
    ya estoy por aquí de vuelta después del gran parón. Y lo primero que he hecho es entrar en tu blog.
    Como siempre, me sacas una sonrisa :). Yo también me pongo tontorrona en San Valentín jajja.... qué le vamos a hacer!!! y eso que no tengo destinatario para galletas y mimos en general ;)
    Me alegra leerte y te envío desde aquí un abrazo enorme. Guapaaaa!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enhorabuena Inma!!🙂 Qué gran honor que entraras en mi blog lo primero de todo 😊 Pero una cosa sí te quiero decir: claro que tienes destinatario (en realidad destinataria) para las galletas y los mimos: tú misma!!, la persona que más puede y debe quererte en este mundo (aunque ya sé que no es lo mismo, y que aunque sea verdad, nos gusta sentirnos queridas por alguien especial, aparte de nosotras mismas).

      Ayer me acordé de ti porque leí en facebook una noticia muy divertida, no sé si será verdad, pero por lo visto una limpiadora del Guggenheim tuvo que salir corriendo y se dejó el carrito con las cosas de la limpieza en medio de una sala. La gente empezó a arremolinarse alrededor y a admirar la autenticidad de esa obra de arte que reflejaba la realidad cotidiana, hubo incluso anguien que ofreció 400.000 euros. El chasco fue cuando el personal de limpieza cambió de turno y el carrito desapareció. Vaya, yo soy el museo y vendo el carrito, ja, ja.

      Espero leerte pronto en tu blog, seguro que tienes un montón de cosas que contar.

      Un abrazo muy grande también para tí!! 😘

      Eliminar

Tus comentarios y propuestas son bienvenidos y dan alegría e inspiración a "Las cosas de Rocío". Gracias.