miércoles, 12 de octubre de 2016

Bombones crocantis súper fáciles y ricos

Tarde de otoño..., ya hace fresco, oscurece más temprano, los árboles se visten de oro y púrpura, nos ponemos nostálgicos y empezamos a tener caprichitos, unas castañitas para calentarnos las manos, una mantita para acurrucarnos con un buen libro (o en buena compañía ;-)) o algo que nos endulce la vida.

Cambio de escena: invitación inesperada a una fiesta, ¡¿cielos, qué llevar?! algo original, barato, de fabricación casera y que no se tarde nada en hacer.

Pues aquí está el remedio para todos, unos bombones crocantis súper fáciles y con un sólo inconveniente: ¡crean adicción!.


La receta me da casi vergüenza de ponerla (de lo fácil que es), pero allá voy:
 
1 tableta de chocolate negro sin azúcar
Cornflakes sin azúcar

Derretimos el chocolate al baño maría. Una vez derretido lo apartamos y echamos una buena porción de cornflakes. Removemos un poco con cuidado y vamos poniendo pegotitos sobre una tabla cubierta de papel de hornear (la tabla es importante para poder meterlos luego en la nevera). Los ponemos a enfriar en la nevera (mínimo 1 hora) y una vez duros se separan perfectamente.

Se mantienen muy bien en una caja o bote herméticos, aunque nunca he podido descubrir por cuánto tiempo, ja, ja.


Si encontráis chocolate "con leche" vegano y sin azúcar, pues habrá para todos los gustos :-) Yo encargo el chocolate online en sandos-naturkost (la página está en alemán, pero si queréis hacer un pedido os puedo ayudar. Lo mejor es que os juntéis varias personas o que encarguéis otras cosas, porque los gastos de envío a España son relativamente altos).



Y ahora poneos a gustito, concedeos este caprichito, y ya sabéis, tened cuidado, que enganchan.

¡¡Feliz otoño!! y no os olvidéis de mimaros. 
 

martes, 4 de octubre de 2016

Amanece, que no es poco...

¿Conocéis la película "Amanece, que no es poco..."? Es una de esas películas absurdas en la que te inflas de reír sin saber ni por qué, pero te lo pasas genial. Os la recomiendo (sólo tenéis que pinchar el enlace), yo la he visto ya no sé cuántas veces, y me sigo tronchando. Pero además dentro de toda su absurdidad existe un mensaje: muchas veces damos por hecho cosas que en realidad no conocemos. Hacemos planes para la semana que viene, nos despedimos con un "buenas noches, hasta mañana" (alguna gente añade "si Dios quiere", lo cual ya indica una especie de duda, que bien mirado es una duda sana) y compramos los billetes para las próximas vacaciones, pero ¿quién nos dice que mañana saldrá el sol, y además por el Este?

Bueno, pues hoy no os voy a hablar de esta película, sino de una situación real:

5:45 a.m., comienza nuestra excursión. Noche cerrada, luna nueva, el cielo cuajado de estrellas. Nuestra meta: la cima del Großen Mythen (el gran Mito), una montaña a 1898 m sobre el nivel del mar. Tendremos que subir 800 m de desnivel desde el parking antes de que salga el sol a las 7:22 (al menos así está previsto).

Linterna frontal y palos de montaña, silencio absoluto.


Poco a poco va clareando, apagamos la linterna. El corazón late tan fuerte que casi se sale del pecho (sólo se nota cuando hacemos una pausa). Seguimos en silencio.




Llegamos a tiempo a la cima, pero oh!, sorpresa, aquello está a tope, no somos los únicos que han madrugado hoy (yo creo que los suizos nacen con las botas de montaña puestas).


Sesión de selfies, nos apretamos cada vez más gente en el punto más alto. El sol se hace esperar (¿llegará a salir?). Todo está cubierto de un halo violeta.

El pequeño Mito
Izquierda: Vierwaldstätter See, derecha: Lauerzer See ("See" significa" lago")

Esperamos pacientemente, seguros de que no falta nada (curiosa confianza...).

Ya están ahí los primeros rayos
y timidamente...
....sale el sol

Comienza un nuevo día, así, como si nada, con la mayor naturalidad del mundo. 

Todo se ilumina, el pequeño Mito


los lagos


Unos pájaros nos acompañan en el desayuno


La inevitable foto en la cima, la satisfacción de la meta alcanzada

 
y de pronto aparece un helicóptero

 
viene a abastecer al restaurante que hay en la cima

 
Nosotros iniciamos el camino de vuelta

 
allá abajo está el coche
pero hasta llegar a él  tenemos todo un día por delante, un día único que nunca volverá y que vivimos a tope.

Dejamos atrás la montaña


y disfrutamos de cada flor 

también los cardos son bonitos
y de cada secreto de la naturaleza

¿cómo habrá conseguido este árbol crecer sobre la roca?
Amanece, que no es poco... 
y al que madruga..., el día le tiene preparadas miles de sorpresas. 

Disfruta de cada momento, como si no hubiera otro, ¿quién dice que mañana habrá un amanecer?, pero confía en la vida y en que tendrás aquello que necesitas para vivir cada momento presente.