lunes, 22 de agosto de 2016

Crema de remolacha y coco

Últimamente no tengo ganas de meterme en la cocina y guisotear, prefiero disfrutar del sol y el campo (ojala pudiera disfrutar también de la playa!!, pero, a falta de pan buenas son tortas y a falta de playa buenos son lagos, sí, de esos idílicos rodeado de montañas y prados).

Esta crema de remolacha se prepara en un periquete y está muy rica, yo incluso la he hecho para invitados y hasta me pidieron la receta.

La receta está sacada del libro de Lumira (una curadora chamana y maestra espiritual rusa) "Lumiras Schönheitsbuch" ("El libro de belleza de Lumira"), publicado en alemán. Es un libro muy interesante en el que se combina una cosmética natural con meditaciones y sobre todo la aceptación de nuestro cuerpo queriéndonos a nosotras mismas. Ya os contaré más sobre este libro en otra ocasión.


Y sin enrollarme más aquí va la receta (cantidad para 4 personas):
 
2-3 remolachas cocidas (según el tamaño)
4 patatas medianas
1 pizca de cilantro molido
2 rodajitas de jengibre fresco
2-3 hojas hierbaluisa o de hierbabuena (al gusto)
1 litro de caldo de verdura
Sal
1 lata de leche de coco (400 ml)

Pelamos las patatas y cortamos tanto las remolachas como las patatas en daditos, las ponemos a cocer en una cacerola con el caldo de verduras, el cilantro, el jengibre y las hojas de hierbaluisa o hierbabuena. Dejamos cocer hasta que las patatas estén tiernas.

Retiramos las hojas de hierba (al gusto pueden dejarse) y trituramos la sopa con la batidora hasta que nos quede una crema suave. Agregamos la leche de coco (menos una pizquita para la decoración) y removemos bien para integrarla. Rectificamos de sal y damos un hervor.

Servimos en tazones individuales. Para decorar hacemos una espiral con leche de coco sobre la superficie y con un palillo de dientes trazamos unas lineas desde el centro hacia los bordes.

Espero que os guste, y ¡¡a disfrutar de la vida!! (en la playa, el campo o donde encarte).

martes, 9 de agosto de 2016

Bizcocho perfecto de chocolate

Amanece, ¿amanece?, pero si está más oscuro que la boca del lobo...!!

Pues sí, el día se presentó así:


Así que qué mejor oportunidad de poner en práctica el famoso refrán de "Al mal tiempo, buena cara" o "si el día viene negro, haz un bizcocho de chocolate" ;-)

Y eso hice, bizcocho de chocolate, que además se lo dedico a mi amigo del colegio Enrique. De él (que aún no es vegano) quiero citar estas bellas palabras: "Siempre me han encantado los bizcochos y dulces veganos. A veces me llevan a otra dimensión, como si supieran a cielo.Son unos momentos de gran paz y alegría. Es realmente curioso".


Éste es un bizcocho para los amantes del chocolate, con cachitos de chocolate negro que se derriten en la boca y un toque de naranja.

250 gr harina integral de espelta
30 gr cacao en polvo
1 sobre de levadura
3 puntitas de cuchillo de estevia
100 gr azúcar de abedul (también llamado xilitol)
1 pizca de vainilla
1 pizca de sal
Ralladura de naranja ecológica
2 cucharadas de linaza molida + 5 cucharadas de agua
80 gr aceite de girasol
125 gr yogur natural de soja sin azúcar
1 cucharada de vinagre de manzana
130 ml agua mineral con gas
100 gr chocolate negro sin azúcar o pepitas de chocolate
Opcional: 50 gr nueces picadas

Batimos la linza molida con 5 cucharadas de agua y dejamos reposar.

Meclamos bien los ingredientes secos: harina, levadura, sal, vainilla, cacao, estevia, xilitol y ralladura de naranja. Agregamos el chocolate en trocitos (o las pepitas) y las nueces, y mezclamos de nuevo.

Encendemos el horno a 180°.

Batimos el yogur con el aceite lo echamos a la mezcla seca y antes de remover añadimos el vinagre y el agua con gas de una vez. Mezclamos con cuidado sin remover mucho (aquí está el truco de la esponjosidad).

Vertemos la masa en un molde alargado previamente engrasado y enharinado, y horneamos durante unos 45 minutos. Hacemos la prueba del palillo y cuando salga limpio, estará listo el bizcocho.


Podemos disfrutar este esponjoso bizcocho de chocolate tal cual, cubierto de mermelada de naranja casera o acompañado de un rico helado de avellana.