martes, 9 de enero de 2018

Revuelto de no-huevos con tomate y picatostes

¡El tiempo vuela! (como los pajarillos) ¿os habéis dado cuenta de que ya estamos en la segunda semana del año? 
Bueno, pues como nunca es tarde si la dicha es buena, vamos a empezar con una receta ligerita, tanto de hacer como de comer, que no sé tú, pero yo en estos días de fiesta me he inflado de comer y con eso de que "hace mal tiempo" y que "hay muchas cosas que hacer", y en fin, de que simplemente no tenía ganas, pues de movimiento poco. Vaya, lo suyo sería ponerme a smoothies y hacer gimnasia y similar por un tubo, pero vamos a quedarnos con un revuelto de no-huevos con tomate que os aseguro que sabe como el antiguo de mi madre (prometo no catar los picatostes 😜).

Las hojitas de albahaca son de adorno, pero le dan muy buen sabor, también se pueden poner picaditas
Lo que le da el toque de gracia es la sal kala namak, llamada también sal negra del Himalaya. Esta sal es menos salada que la sal común y lo que la hace especial es su sabor sulfuroso, debido a su contenido en compuestos de azufre, que nos recuerda al sabor del huevo. También es rica en hierro y según la medicina ayurvédica, tiene muchos beneficios terapéuticos, ayuda a la digestión y es muy buena contra las flatulencias y los ardores de estómago.

Y ahora vamos a la receta (para 3 personas, o 2 con más hambre): 

400 gr tofu sedoso
250 ml tomate triturado
Aceite de girasol
½ cucharadita de cúrcuma
1 pizca de sal kala namak
Sal normal (para corregir)
Pesto (opcional)

En una sartén antiadherente echamos un chorrito de aceite y el tofu sedoso escurrido, lo despedazamos con una espátula de madera y dejamos que se reduzca el agua a fuego medio removiendo de vez en cuando. Tardará un buen rato.

Una vez que ya no quede líquido añadimos el tomate triturado (al gusto podéis freírlo primero pero tendrá más grasa) y lo mezclamos con el tofu, agregamos la cúrcuma y una pizca de sal kala namak (mejor empezar con poca y luego, si es necesario, añadir un poco más, ya que el sabor a huevo es muy intenso). Dejar de nuevo que se reduzca el líquido. Probar y rectificar de sal al gusto.

Para acompañarlo le va muy bien unos picatostes (o simplemente pan integral tostado), y el no va más es si untamos el pan con pesto, por ejemplo de ajo de oso, lo cual aumentará las calorías, pero también el sabor.

Pues nada, que disfrutéis mucho este año, a ver si nos sale bueno 😊.


Rezept auf Deutsch: 
(für 2 – 3 Personen)

400 g Seidentofu
250 ml passierte Tomaten
Sonnenblumenöl
½ TL Kurkuma
1 Prise Kala Namak Salz
Normaler Salz (z.B. Himalaya oder Meersalz)
Vollkornbrot bzw. –brötchen
Nach Wunsch: Bärlauchpesto

Tofu mit etwas Öl in einer Antihaftpfanne geben und mit einem Holzspachtel zerkleinern. Bei mittlerer Hitze und unter gelegentlichem Rühren kochen lassen bis das Wasser verdampft ist. Es dauert eine gute Weile.

Dann die passierten Tomaten hinzufügen und mischen. Kurkuma und etwas Kala Namak Salz dazu geben (Vorsicht!: anfangs mit wenig Kala Namak Salz anfangen, es ist besser nachzuwürzen, da der Eiergeschmack sonst zu intensiv wird). Flüssigkeit erneut einkochen lassen. Mit Kochsalz evtl. nachsalzen.

Dazu passt sehr gut gerostetes Brot blank oder mit Bärlauchpesto.

domingo, 31 de diciembre de 2017

¡¡ Bienvenido 2018 !!

Por fin se va el 2017. ¡Qué ganas tengo! y mira que lo empecé con ilusión, después de lo esaborío que salió el 2016. Como ya os contaba hace un año, me parecía un número precioso lleno de promesas, y mi gran deseo y propósito era ser feliz y poner paz en mi corazón.

El caso es que lo empecé muy bien, con mucha ilusión, haciendo mi gimnasia matutina todos los días, cuidándome y admirando y agradeciendo los pequeños regalos que la vida nos pone a cada momento por delante, pero el año se ha ido encargando de ponerme las cosas difíciles y enseñarme a base de palos, y poco a poco fui perdiendo las ganas de hacer gimnasia, de cuidarme, de acordarme de poner la anhelada paz en mi interior, aunque eso sí, he aprendido mucho


El número tan bonito era mera fachada para un año que me ha enseñado a qué huele el queso, echando abajo todo mi sistema de valores, un año de sentimientos enfrentados, cuando en la semana de duelo por mi suegro tuve que actuar en solitario bailando sobre un escenario y cantar sonriente mientras mi espíritu andaba por otros derroteros, un año de sentir rechazo y darme cuenta de que nadie es imprescindible, y no es que fuera nada nuevo, pero a veces se saborean las cosas de otra manera.

También ha sido un año de mucho aprendizaje, sobre los seres humanos (esos animales tan raros), sobre la importancia de quererme a mí misma y vivirme con autenticidad, sobre la esencia de la vida, que no es otra cosa que un gran parque de atracciones en el que hacemos experiencias de lo más variopinto y en el que se pone a prueba nuestra forma de tomarnos las cosas, para al final darnos cuenta de que lo único que importa, lo único que tenemos, es el momento presente, y que la vida nos trae en cada momento todo lo que necesitamos para vivirlo (si no no estaríamos ahora vivos). Y otra cosa que he aprendido es a dar las gracias, cada noche cuando me acuesto le doy las gracias a mi cama y me doy cuenta de la suerte que tengo de poder dormir calentita, sin hambre, con un techo sobre mi cabeza (y muchas cosas más).

El nuevo año está ya aquí, por todas partes oigo y leo el deseo de ser feliz, el mundo está ansioso de felicidad y de alegría, no una alegría efímera y vacía, sino una alegría desde dentro, una alegría que brota de la paz interior (y exterior, que depende siempre de la interior). Por eso mi deseo para el 2018 es aprender a valorar las cositas pequeñas y sentir esa alegría, y como dice mi hermana, por puras matemáticas salimos ganando, porque las cosas pequeñas abundan más 😊.

¡¡ Feliz año nuevo a todos !! que sea un año lleno de paz y alegría 🙏💓