lunes, 22 de agosto de 2016

Crema de remolacha y coco

Últimamente no tengo ganas de meterme en la cocina y guisotear, prefiero disfrutar del sol y el campo (ojala pudiera disfrutar también de la playa!!, pero, a falta de pan buenas son tortas y a falta de playa buenos son lagos, sí, de esos idílicos rodeado de montañas y prados).

Esta crema de remolacha se prepara en un periquete y está muy rica, yo incluso la he hecho para invitados y hasta me pidieron la receta.

La receta está sacada del libro de Lumira (una curadora chamana y maestra espiritual rusa) "Lumiras Schönheitsbuch" ("El libro de belleza de Lumira"), publicado en alemán. Es un libro muy interesante en el que se combina una cosmética natural con meditaciones y sobre todo la aceptación de nuestro cuerpo queriéndonos a nosotras mismas. Ya os contaré más sobre este libro en otra ocasión.


Y sin enrollarme más aquí va la receta (cantidad para 4 personas):
 
2-3 remolachas cocidas (según el tamaño)
4 patatas medianas
1 pizca de cilantro molido
2 rodajitas de jengibre fresco
2-3 hojas hierbaluisa o de hierbabuena (al gusto)
1 litro de caldo de verdura
Sal
1 lata de leche de coco (400 ml)

Pelamos las patatas y cortamos tanto las remolachas como las patatas en daditos, las ponemos a cocer en una cacerola con el caldo de verduras, el cilantro, el jengibre y las hojas de hierbaluisa o hierbabuena. Dejamos cocer hasta que las patatas estén tiernas.

Retiramos las hojas de hierba (al gusto pueden dejarse) y trituramos la sopa con la batidora hasta que nos quede una crema suave. Agregamos la leche de coco (menos una pizquita para la decoración) y removemos bien para integrarla. Rectificamos de sal y damos un hervor.

Servimos en tazones individuales. Para decorar hacemos una espiral con leche de coco sobre la superficie y con un palillo de dientes trazamos unas lineas desde el centro hacia los bordes.

Espero que os guste, y ¡¡a disfrutar de la vida!! (en la playa, el campo o donde encarte).

martes, 9 de agosto de 2016

Bizcocho perfecto de chocolate

Amanece, ¿amanece?, pero si está más oscuro que la boca del lobo...!!

Pues sí, el día se presentó así:


Así que qué mejor oportunidad de poner en práctica el famoso refrán de "Al mal tiempo, buena cara" o "si el día viene negro, haz un bizcocho de chocolate" ;-)

Y eso hice, bizcocho de chocolate, que además se lo dedico a mi amigo del colegio Enrique. De él (que aún no es vegano) quiero citar estas bellas palabras: "Siempre me han encantado los bizcochos y dulces veganos. A veces me llevan a otra dimensión, como si supieran a cielo.Son unos momentos de gran paz y alegría. Es realmente curioso".


Éste es un bizcocho para los amantes del chocolate, con cachitos de chocolate negro que se derriten en la boca y un toque de naranja.

250 gr harina integral de espelta
30 gr cacao en polvo
1 sobre de levadura
3 puntitas de cuchillo de estevia
100 gr azúcar de abedul (también llamado xilitol)
1 pizca de vainilla
1 pizca de sal
Ralladura de naranja ecológica
2 cucharadas de linaza molida + 5 cucharadas de agua
80 gr aceite de girasol
125 gr yogur natural de soja sin azúcar
1 cucharada de vinagre de manzana
130 ml agua mineral con gas
100 gr chocolate negro sin azúcar o pepitas de chocolate
Opcional: 50 gr nueces picadas

Batimos la linza molida con 5 cucharadas de agua y dejamos reposar.

Meclamos bien los ingredientes secos: harina, levadura, sal, vainilla, cacao, estevia, xilitol y ralladura de naranja. Agregamos el chocolate en trocitos (o las pepitas) y las nueces, y mezclamos de nuevo.

Encendemos el horno a 180°.

Batimos el yogur con el aceite lo echamos a la mezcla seca y antes de remover añadimos el vinagre y el agua con gas de una vez. Mezclamos con cuidado sin remover mucho (aquí está el truco de la esponjosidad).

Vertemos la masa en un molde alargado previamente engrasado y enharinado, y horneamos durante unos 45 minutos. Hacemos la prueba del palillo y cuando salga limpio, estará listo el bizcocho.


Podemos disfrutar este esponjoso bizcocho de chocolate tal cual, cubierto de mermelada de naranja casera o acompañado de un rico helado de avellana.


miércoles, 27 de julio de 2016

Cómo purificar tu cuerpo y sanar tus dientes cada mañana casi sin darte cuenta

Este post es algo diferente, y es que quiero trasnmitiros un método maravilloso para purificar el cuerpo y sanar los dientes sin apenas darnos cuenta. El texto es una traducción algo libre del post de Victoria en su blog Rawexotic

Así que allá vamos:
 
Enjuagues de boca con aceite

Los enjuagues de boca con aceite son una técnica antigua ayurvédica que consiste en meterse una cucharada de aceite en la boca y hacer movimientos como de enjuague durante 20 minutos. Ésta técnica ayuda especialmente a mejorar la salud de los dientes y de la boca, pero también del resto del cuerpo, ya que sirve para eliminar toxinas a través de la mucosa bucal. Este método se usa en India desde hace siglos, y según fuentes ayurvédicas el aceite tradicional es el de sésamo, pero también se puede usar aceite de coco, de oliva o aceites con hierbas.

Antiguamente la gente no usaba cepillo ni pasta de dientes. Aunque nos parezca raro, el lavado bucal tal y como lo conocemos hoy día se introdujo en Europa en el año 1930. Sin embargo, según descubrimientos arqueológicos, nuestros antepasados tenían buenos dientes. Esto se debe por una parte a sus hábitos alimentarios: no consumían azúcar, cereales con gluten, harina blanca, pesticidas ni frutas de cultivo. Y por otro lado practicaban un cuidado bucal natural: masticaban ramitas de miswak (el árbol cepillo de dientes), además en muchas culturas el enjuague con aceite era un ritual diario.

¿Cuáles son las ventajas de los enjuagues con aceite?

  • Blanquea los dientes
  • previene y sana la caries
  • refresca el aliento
  • sana las encias sangrantes
  • refuerza los dientes que están flojos
  • disminuye el sarro
pero además tiene beneficios en otras partes del cuerpo:
  • mejora el sueño
  • disminuye la resaca
  • sana problemas de la piel (mejora el acné, la psoriasis y los eczemas)
Foto: www.rawexotic.com

¿Qué aceites se pueden usar?

La mayoría de las persona usan aceite de coco por su potente acción antibacteriana, pero también se pueden usar otros aceites, lo más importante es que sean aceites de alta calidad, ecológicos y obtenidos en frío. También se pueden alternar los aceites y así se aprovechan las ventajas de cada uno. Por ejemplo, un día aceite de coco, al día siguiente de cardo, al otro de oliva, etc.
El aceite de coco es antiséptico, el de oliva elimina el olor bucal, el de cáñamo tiene una acción terapéutica y un sabor muy agradable y el de sésamo posee una potente acción desintoxicante.

También se pueden usar aceites esenciales o con hierbas. Estos aceites tienen muchas propiedades antibacterianas, antivirales y antimicóticas (contra los hongos) y pueden aumentar la efectividad del proceso de enjuague. Además la boca absorve los aceites esenciales y el cuerpo experimenta los beneficios antioxidantes y curativos. Estos aceites pueden comprarse ya preparados o hacerlo una misma en casa.

Para el uso diario puedes añadir 3 gotitas de Wild Orange (naranja salvaje), Lemon (limón) o Peppermint (menta) al aceite que vayas a usar. Si tienes una infección o inflamación usa Clove (clavo), Cinnamon (canela) o Melaleuca (árbol del té) como una especie de remedio homeopático.


¿Cómo se hacen los enjuagues?

1. El mejor momento del día es por la mañana después de levantarnos, antes de comer o beber algo (ni siquiera agua), ya que por la noche se acumulan en la boca gran cantidad de bacterias, toxinas y gérmenes patógenos. Si no puedes hacerlo por la mañana, también es posible a otra hora del día, a ser posible antes de una comida.

2. Coge una cuchara de sopa, llénala del aceite elegido y métetela en la boca. Enjuágate la boca con el aceite, dejando que pase entre los dientes, durante 15 a 20 minutos. Absorbe, pásalo entre los dientes, mástícalo, muevélo de izquerda a derecha, de arriba abajo, y ten cuidado de no tragártelo, ya que está cargadode toxinas que seguro que no querrás tragar.
Si 20 minutos te parecen demasiado largos, aprovecha para hacerlo mientras te duchas, haces la cama, miras los emails o en el camino al trabajo (si vas en coche). Yo hago los enjuagues mientras friego los platos de la cena y preparo el desayuno, y apenas me doy cuenta de que han pasado ya los 20 minutos.

Si sientes que la boca está muy llena y quieres escupir el aceite, puedes hacerlo y tomar otra cucharada para el resto del tiempo que te quede.

3. Cuando hayan pasado los 20 minutos escupe el aceite en el cubo de la basura (no en el lavabo, ya que se el aceite se endurece y puede atorar las tuberías) y enjuágate varias veces con agua caliente o aún mejor con agua con sal. Si quieres puedes lavarte luego los dientes con una pasta natural.

4. Para obtener las ventajas del enjuague con aceite debes seguir este procedimiento con regularidad, a ser posible por la mañana. Como muy tarde empezarás a notar los primeros efectos positivos al cabo de 10 días.

Los 20 minutos son importantes, porque el aceite necesita este tiempo para entrar en los resquicios entre los dientes y las bolsas de la encía, alcanzar las bacterias escondidas allí y absorver la suciedad.


Y para terminar:

Al principio no es muy agradable meternos una cucharada de aceite en la boca cada mañana al levantarnos de la cama, pero a lo mejor te ayuda empezar con un aceite que te resulte a gradable de sabor. Si una cucharada te resulta mucho, empieza con una cucharadita de postre, y piensa en todos los beneficios que tiene para tus dientes y tu cuerpo. Al cabo de un tiempo el procedimiento se hace más agradable, el objetivo es que se convierta en una rutina como el lavarse los dientes.

Si de todas formas te das cuenta de que el enjuague con aceite no es para ti, puedes usar como alternativa aceite de coco en vez de pasta de dientes para lavarte. Simplemente introduce el cepillo en aceite de coco y límpiate después del lavado normal o incluso en vez de él. También puedes usar esta pasta de diente casera. Luego te enjuagas con agua caliente y verás lo limpios y suaves que sientes tus dientes.


viernes, 15 de julio de 2016

Mermelada de grosellas negras

Para mí antes el verano significaba playa, playa, calor, playa, amigos, playa, canciones, playa...

Desde que me fui de mi tierra malagueña apenas me doy cuenta de que es verano, y es que me falta la playa, pero a cambio hay campo, pajaritos, lagos y muchas frutitas silvestres, de esas que te encuentras paseando y son como pequeños tesoros de la naturaleza.

En mi jardín de la casa de las mariposas tengo unos groselleros yo diría que ancestrales, y cuando llego en verano están escondidos debajo de miles de plantas que no tienen nada que ver con ellos y que me recuerdan la selva.

Casi tengo que luchar a brazo partido con la guadaña
Esto está ya medio qué
Y aquí está el preciado fruto
Y más preciado es aún después de la cosecha


Bueno, pues me dejo ya de preámbulos y vamos al grano, o sea, a la mermelada (que por supuesto es sin azúcar)

Necesitamos:

750 gr grosellas negras

Lavamos las grosellas y las cocemos en una cacerola con la estevia y el xilitol hasta que se hay reducido el liquido que sueltan. 


































Debe quedar una textura espesa más o menos así:


Echamos la mermelada caliente en botes de cristal esterilizados, cerramos y ponemos los botes bocabajo para que se haga el vacío. Una vez abierto el bote conviene consumirla en el plazo de una semana, ya que si no fermenta.

Los botes podemos esterilizarlos fácilmente llenándolos de agua hirviendo (no olvidar la tapadera y el borde). Tiramos el agua y los dejamos secar bocabajo.


La mermelada de grosellas negras tiene un sabor recio que se presta muy bien para rellenar algunas tartas, como ésta (aunque ponga de arándanos se puede hacer perfectamente con grosellas) y por supuesto las tartaletitas con mermelada y queso fresco, que están de miedo en una fiesta de verano.

viernes, 1 de julio de 2016

Restaurante Maria Portuguesa en Coimbra

No sé si tomamos vacaciones para ir de viaje o vamos de viaje porque estamos en vacaciones, pero sea como sea, el caso es que a todos nos gusta ver lugares nuevos y sentir que el tiempo pasa más despacio (bueno, quizás no a todos, pero a mí sí, al menos de vez en cuando).

Y para todos los que también deseéis sentir que el tiempo pasa más despacio os recomiendo viajar a Portugal (no es necesario ir a paises lejanos). Allí el reloj va más lento, o quizás no sea el reloj, sino la gente. Todos tienen tiempo y se lo toman para disfrutar y para darlo en forma de amabilidad. 


Una de las ciudades de las que guardo un especial recuerdo es Coimbra, y en ella el restaurante Maria Portuguesa. 
Está en la Rua Joaquim António de Aguiar, n°128
Horario de 11 de la mañana a 12 de la noche. 
Teléfono: +351 925 344 924
No se trata de un restaurante vegano, ni siquiera vegetariano, pero sí con buenas opciones para ambos.


En realidad no teníamos intención de comer ese día en un restaurante, pero cuando eres vegana y yendo por la calle de pronto ves este cartel (y encima tienes hambrecilla porque son las 4 de la tarde y te has tirado todo el día literalmente para arriba y para abajo):


y además te sale a la puerta del local una mujer regordeta tarareando fados e invitándote a entrar en un local sumamente entrañable y que promete ser incluso divertido, pues al final vas y entras.


El restaurante es pequeñito (creo que sólo tenía 5 mesas), y a esa hora éramos los únicos clientes, con lo que la mujer regordeta (que al final resultó que no era Maria) se esmeró para hacernos unos platillos sencillos pero muy sabrosos:

Tornillos de pasta con champiñones, bechamel y semillas de linaza, pipas de girasol y de calabaza
Champiñones rellenos de cosas ricas
Todo eso acompañado de buena conversación (en una mezcla de portugués, español e inglés), risas y música de fados. Y al final una copita de un licor de la casa como regalo de cortesía.

Si váis por Coimbra merece a pena pasarse por allí, aunque sólo sea por la simpatía de la mujer de los fados.

martes, 21 de junio de 2016

Peras al vino tinto

Llegó el verano (al menos en el almanaque, porque por estas tierras de las montañas suizas donde me hallo, se ha metido una nube loca y no sabe salir, lleva aquí ya más de cuatro semanas, sí veinti tantos días con sus días y sus noches, y no hay manera de que se vaya, parece que le ha cogido el gusto a este lugar). 

Pero como sé que en otras tierras sí que ha entrado el verano fuerte, os traigo un postre muy fácil, fresquito y delicioso, muy veraniego.

A pesar de cocerse las peras en vino tinto, no lleva alcohol, porque se evapora al hervir, y lo que queda es como un almibar riquísimo, que al mezclarse con la nata está de miedo.


Los ingredientes son para 4 - 6 personas (no me gusta ponerlas justas, por si alguien quiere repetir)
 
6 peras
3 puntitas de cuchillo de estevia
60 gr de xilitol (también llamado azúcar de abedul)
1 vaso de vino tinto
1 palo de canela
1 limón biológico
1 clavo
Nata vegana líquida o montada

Pelamos las peras, las ponemos en una cacerola con la estevia, el xilitol, la canela, el vino, la cáscara de limón y el clavo.
Las dejamos cocer a fuego medio-bajo hasta que estén tiernas. 
Las sacamos con cuidado a una fuente bonita y las metemos en la nevera a enfriar hasta la hora de servir. 
Por último le damos el toque de gracia decorando con nata vegana líquida o montada, al gusto.

Se pueden acompañar con algún tipo de galletitas, por ejemplo palmeritas de hojaldre caseras (que son super fáciles de hacer, y si no os lo creéis, os doy otro día la receta y ya veréis).

¡¡No pueden ser más fáciles!!

¡¡Feliz verano a todos!! y los que tengáis la enorme suerte de ir a la playa, por favor, daros un bañito por mí 😉

viernes, 17 de junio de 2016

Ja, ja, ja....!!!

La risa es la mejor medicina y además no cuesta nada
 
Foto: cathcotact.wordpress.com
El siguiente texto lo empleaba mi padre en los cursos de seguridad en el trabajo para transmitir a los empleados de la fábrica de amoniaco que había en Málaga, lo que puede pasar cuando hay un fallo de comunicación:

 
CARTA DE INGLATERRA

A una familia alemana que solía pasar sus vacaciones en Inglaterra, se les ocurrió que lo mejor sería comprar allí una casa, en vez de ir siempre a un hotel, así que visitaron varias propiedades hasta que finalmente dieron con una preciosa casita en el campo, que se encontraba en un lugar tranquilo y apacible. Y les gustó tanto que la compraron, después de las negociaciones de rigor con el propietario.

Una vez de vuelta en Alemania, se dieron cuenta de que no habían visto el cuarto de baño por ningún sitio, lo cual no era de extrañar, ya que en el campo ésta habitación suele estar fuera de la casa. Así que decidieron escribirle al vendedor inglés de la casita para informarse de dónde se encontraba el WC. El inglés entendió que la abreviatura WC se refería a las siglas de Windsor Chapel, una capilla muy conocida de aquel lugar, de modo que le escribió amablemente la siguiente carta a la familia:

Querida familia,

en respuesta a su pregunta, tengo el placer de informarles que el lugar al que se refieren se encuentra a 12 km de la casa, lo cual queda algo lejos, sobre todo si se tiene la buena costumbre de visitarlo con frecuencia. Por esta razón hay gente que se lleva la comida y pasa allí todo el día. Algunas personas van a pié, pero otras viajan en tranvía, que suele ser muy puntual, y así llegan justo a tiempo.

Existen 400 asientos y además 100 plazas de pié. Los asientos están tapizados de terciopelo rojo. El local dispone de aire acondicionado, y así resulta muy agradable. Se recomienda llegar temprano para poder encontrar sitio. Los niños se sientan juntos y cantan a coro. A la entrada cada uno recibe una hoja de papel, y cuando los papeles se acaban se pueden compartir con el compañero. Al final se vuelven a reunir todos los papeles para poder usarlos durante toda la temporada. También existe la costumbre de pasar un cestillo para reunir lo que cada uno tiene suelto.

Además hay fotógrafos profesionales que fotografían a las personas en diferentes posturas. Las fotos se publican posteriormente en la revista local, para así dar a conocer este acto tan admirable.

Con la esperanza de haber respondido detalladamente a su pregunta, les ruego acepten mis más cordiales saludos.“

Foto: http://100comedyclips.blogspot.ch/2012/06/health-benefits-of-laughing.html



martes, 7 de junio de 2016

Verde que te quiero verde. Green power: licuado de ortigas

Verde que te quiero verde
verde viento, verdes ramas
el barco sobre la mar
y el caballo en la montaña
-
(Federico García Lorca)

Hoy estoy poética, y es que  ¿quién no se inspira al ver tanto verde?


Esto es la pesadilla de todo el que tiene un huerto y no ha podido pillarlo a tiempo, pero que no cunda el pánico, porque este es el huerto más natural, ecológico, económico y lleno de energía del mundo (al menos de mi mundo), porque aquí hay millones de plantas silvestres que se pueden comer: ortigas, dientes de león, podagraria, acedera, llantén y muchas más.

Vayamos por parte, primero hay que coger las hierbas, lo que nos permite darnos un paseito, tomar contacto con la tierra, los pajaritos, algún que otro bichito y por supuesto poner atención a lo que estamos cogiendo. Ya empezamos a cargar energía.

Luego hay que organizarse en la cocina:

Tenemos un zumo de ortigas y los restos (a la izquierda) que podemos echar a la sopa. También tenemos dientes de león ya picados (centro al fondo), un montón de hierbas variadas para una sopa y una cacerola llena de ortigas para ponerlas con bechamel

Y en un plis plas todo se convierte en algo así:

Ensalada de patatas con diente de león, ortigas tipo espinacas con bechamel y sopita rica de hierbas y verduras, muy nutritiva

Y esto sólo es un ejemplo, porque se pueden preparar de mil maneras más, como ya vimos en el taller de cocina con hierbas silvestres, donde disfrutamos un montón haciendo rollitos de patata con hierbas silvestres, tortilla de ortigas, panna cotta de melisa y otras cosas más.

Para mí la hierba por excelencia es la ortiga. 

Por un lado es una planta medicinal con muchísimas propiedades curativas: antiinflamatorias, astringentes, diuréticas y calmantes. Es buena para la próstata, contra el reumatismo y fomenta la producción de leche  materna, por decir sólo unas cuantas cosas. 

Y también es una planta comestible muy nutritiva, ya que aparte de la clorofila contiene muchas sales minerales (calcio, hierro, sílice, azufre, fósforo, potasio y manganeso), vitamina A, C, D y vitaminas del complejo B, beta caroteno y varias cosas más.

Atención: No tomarla durante el embarazo, ya que puede ocasionar abortos.

Cuidado, que pica
La ortiga es una planta muy versátil en la cocina, se puede utilizar como las espinacas o las acelgas, en tortillas, con bechamel, con garbanzos, en sopas, para rellenos....

Pero la forma más sencilla y energética es el licuado de ortiga. Sólo hay que coger un buen puñado de ortigas (recomiendo hacerlo con guantes de goma. Hay un método para que no piquen, que es cogiendo la hoja en la dirección de los pelitos, pero aparte de tardar mucho más, al final acabamos pinchándonos sí o sí), lavarlas (también con guantes de goma), echarlas en un vaso de batir o una batidora potente, añadir agua al gusto y batir bien. 

Si se deja reposar un momento se queda el líquido abajo y las hojas trituradas suben. El resto es espuma (yo la suelo tirar, porque es rasposa en la garganta al beberla)

Luego sólo nos queda colarla. Las hojas trituradas podemos mezclarlas en una ensalada o echarlas en una sopa de verdura. El zumo se puede tomar tal cual, con más o menos agua según el gusto de cada cual, o mezclarlo con otros ingredientes (en plan smoothie).

Yo siempre lo tomo  solo. Al principio resulta algo fuerte, pero es cuestión de acostumbrarse y beberlo con la sensación de estar tomando algo muy sano ;-) 

Debido a sus propiedades diuréticas eliminaremos mucho líquido limpiando así el organismo, y al cabo de pocos días notaremos que estamos llenos de energía.

  ¿Quién se apunta a un zumito de ortigas?



jueves, 2 de junio de 2016

Hamburguesas de mijo con tzatziki, ligeras y sin gluten

La verdad es que no soy muy de hamburguesas y cosas fritas o a la plancha, no sé me fastidia que salpique el aceite y todo huela a grasa (la casa, los pelos, la ropa, uaj!). Y en vista de lo mijita que soy, pues apaga y vámonos..... noooooo!, que todavía no he dado la receta ;-)

Pues sí, las hamburguesas de mijo son de esas cosa que perdono, y es que resultan super sencillas de hacer, apenas tienen grasa y sirven hasta para la operación bikini (aparte de estar muy buenas). Ah! y además están libres de gluten, ¿qué más quieres, Baldomero? Y si encima las acompañamos de una salsa de yogur y pepino (también conocida como tzaziki, porque es típica griega), pues es el no va más, ya que resulta detox total. Y ya está bien de echarle tantas flores y vamos al grano (ja, ja, nunca mejor dicho, porque se trata de granos de mijo).


Esta receta es para unas 10 unidades.

125 gr mijo
1 zanahoria
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
Hierbas al gusto (orégano, mejorana, albahaca, perejil...)
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

Lavamos el mijo primero con agua caliente y luego con agua fría. Lo ponemos a cocer con doble cantidad de agua hasta que esté tierno (si es necesario añadimos más agua) y lo dejamos enfriar.

Aparte picamos la cebolla y el ajo y rallamos la zanahoria. En una sartén los rehogamos con un poco de aceite y luego los pasamos por la batidora. Mezclamos esta masa con el mijo y sazonamos con sal, pimienta y las hierbas elegidas. Amasamos bien con las manos y hacemos las hamburguesas.

Con un pincel pintamos las hamburguesas con aceite por las dos caras y las pasamos por la sartén.

Para el tzaziki:

500 gr yogur natural de soja sin azúcar
½ pepino mediano
1 diente de ajo
1 cucharada de aceite de oliva
Sal

Rallamos el pepino y lo sazonamos. Lo dejamos reposar para que pierda el agua. Al cabo de un rato lo colamos y podemos usar este agua para un batido verde o simplemente beberla tal cual rebajándola con un poco de agua (ya que si no está muy salada).

Prensamos el ajo (si no tenéis prensa para ajos podéis picarlo muy menudo o usar ajo en polvo).

Mezclamos todos los ingredientes, y ya está listo.


Servimos las hamburguesas acompañadas del tzaziki, pero aviso: no comáis tzaziki si tenéis una entrevista de trabajo, vais a cantar en coro o vuestra futura pareja no lo come también ;-)

lunes, 30 de mayo de 2016

Café en Einsiedeln. Blogger Traveller

Antes que nada quiero agradeceros a todas las que habéis votado mi  entrada del último tema de Blogger Traveller. Da mucha alegría cuando te eligen :-)) La verdad es que jugaba con ventaja, porque Einsiedeln es un sitio precioso, y el tema "Paisaje" venía como anillo al dedo.

Este mes voy con retraso con el tema, que es "Café" y tenía que haberlo publicado el día 15, pero es que todo tiene su historia. Resulta que buscando algo interesante en Einsiedeln me encontré con el Kaffehaus zu den Dreiherzen (algo así como "Café de los tres corazones")

Los tres corazones se ven colgando en la fachada sobre el primer piso
Bueno, pues lo que tiene de particular esta cafetería es que ellos mismos tuestan el café. Lo compran directamente a los campesinos y así pagan precios más justos y ven las condiciones de trabajo. Y la razón de que yo me haya retrasado con mi post es que todos los viernes hacen un show de tostado del café allí mismo, dentro de la cafetería, pero cuando fui estaba la máquina estropeada y tuve que esperar a que la arreglaran. 


 La cafetería en sí es muy agradable, con rincones para sentirse casi como en casa:


Tienen hasta 12 clases distintas de café, entre mezclas y café puro, procedentes de todas partes del mundo:


Pero también se puede disfrutar de un buen tesesito, un smoothie y las típicas cosas que hay en todos lados, y los jueves y viernes se convierte en un bar con música y bebidas especiales.

Lo más interesante de todo fue la conversación con Caesar Eberhard jun., el tostador de café, que se encarga de darle el punto a cada tipo de café de esta empresa familiar, que desde generaciones se dedica al tostado y venta de café, y que tuvo el detalle de explicarme todo en Hochdeutsch (o sea, en alemán, y no en alemán suizo, que me cuesta mucho más entenderlo).

Aprendí que el café antes de tostarlo no huele a nada y tiene este aspecto:

Parecen cacahuetes, verdad?
y es dentro de la máquina donde adquiere su aroma. Allí dentro está como volando, ya que no para de dar vueltas, y el efecto de tostado se obtiene no por contacto, sino a través del aire caliente (a 200° en el caso del café que tostó el día que yo fui), así se tuesta todo lo más homogeneo posible. Al cabo de unos 10-15 minutos ya está listo (todo va controlado por ordenador, pero Caesar sacaba de vez en cuando una muestra y la olía, y esto me gustó, porque hay que entender, y no sólo dejarse llevar por la máquina), y después pasa a la rejilla de enfriamiento, ya que el auténtico aroma lo adquiere a 140° (si no recuerdo mal).

Aquí da vueltas hasta enfriarse a la temperatura deseada
Una vez listo lo empaquetan y lo venden (al menor y al mayor, ya que suministran a hoteles, tiendas y otras cafeterías) o lo usan allí mismo.

Foto: /www.facebook.com/treCuoriKaffee
Me quedé sin probar el café, pero es que yo no soy nada cafetera, me va más el té ;-)


Danke vielmals Caesar für die nette und interessante Ausführung!

Si queréis ver los cafés del resto de participantes sólo tenéis que pinchar aquí.

Y aunque sé que el post de Blogger Traveller tiene que referirse a la ciudad donde se vive actualmente, no puedo resistir la tentación de mostraros algo muy curioso de mi ciudad natal, Málaga (donde al fin y al cabo he vivido 30 años de mi vida). Se trata de la forma de pedir el café. 

Todo empezó en una cafetería llamada Café Central, eran los tiempos de la postguerra y a Don José (el dueño de la cafetería, que aún sigue existiendo en la Plaza de la Constitución), preocupado por los deseos de sus clientes a la hora pedir el café, se le ocurrió representarlos en un cartel, ya que no había forma de ponerse de acuerdo, y unos tenían que tirar un poco mientras que otros tenían que pedir dos hasta dejarlo a su gusto. Este cartel se convirtió en mosáico, y todavía sigue adornando las paredes del Café Central.

Foto: sientemalaga.wordpress.com
El "No me lo ponga" fue ocurrencia de un camarero gitano muy gracioso, ya que Don José sólo encontró 9 formas de poner el café, pero para que quedara bien el cartel necesitaba 10. Desde entonces el café se pide en Málaga y su provincia de esta manera. Si os interesa conocer la historia con más detalle podéis verla aquí

Y aquí está la versión más moderna del cartel:

Foto: www.cafecentralmalaga.com
El resto del vaso se llena de leche (creo que aún no hay versión para veganos), aunque no sé qué pasa con el "no me lo ponga" ;-)